CSA en Espanol

Un mensaje del Arzobispo Allen H. Vigneron

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

El verano en el hermoso estado de Michigan nos brinda esos momentos tan necesarios para disfrutar de las actividades al aire libre y para apreciar, de una forma muy tangible, la creación de Dios, así como para reflexionar en la labor que Dios está llevando a cabo en nuestras vidas y hacia dónde nos está guiando.

Este año ha sido como ningún otro —un tiempo de grandes retos, pero también de grandes gracias. Para algunos, esta temporada ha significado pérdida e incertidumbre. Al mismo tiempo, nos ha dado una oportunidad de conectar de manera creativa y significativa con nuestros seres queridos y con los necesitados. Nuestras vidas y las vidas de nuestras comunidades parroquiales se han visto afectadas de formas que no anticipamos o imaginamos. Sin embargo, en medio de los nuevos retos, continuamos escuchando la voz de Dios que nos habla al corazón y nos dice que todo estará bien.

Levántense y no teman” (Mt 17:7). Estas fueron las palabras que Jesús les dijo a sus amigos más cercanos, Pedro, Santiago y Juan, en un momento en el que el miedo había entrado a sus vidas. Creo que estas también son las palabras que escuchamos hoy en día. Jesús, que nos conoce y nos ama, nos dice estas palabras de consuelo y acción. Nos dice que no tengamos miedo porque Él está siempre con nosotros. También nos dice que nos levantemos.

“Esperamos tiempos mejores. Resurgiremos de las cenizas”. Este es el lema que el padre Gabriel Richard le dio a nuestra ciudad durante una época particularmente difícil en su historia. Nuestra ciudad y nuestra región tuvieron su ración de contratiempos y retos, pero la gente del sureste de Michigan es fuerte. Cuando nos derriban sabemos cómo levantarnos, cómo reconstruir y cómo resurgir una vez más. Lo hemos hecho en el pasado. Lo vamos a hacer de nuevo.

Nuestra misión de compartir la Palabra salvífica de Cristo debe continuar. En estos días difíciles estamos llamados a llevar a nuestras familias, comunidades y lugares de trabajo el tipo de esperanza que no nos defrauda. Hemos sido enviados por Cristo para ser la luz del mundo. En las palabras del papa Benedicto XVI: “Lo que necesita el mundo es el amor de Dios; necesita encontrar a Cristo y creer en Él”.

Necesitamos de su apoyo para continuar con la misión. Es a través de su amabilidad y generosidad que podemos satisfacer las necesidades de las personas y de las familias en nuestras comunidades, parroquias y escuelas. Cientos de miles de vidas se benefician año con año con los programas y ministerios que patrocina el Llamado al Servicio Católico (CSA por sus siglas en inglés). Debemos seguir llevando a Cristo a esas vidas.

Le pido que considere en oración hacer una donación este año. Usted ha apoyado y ha hecho posible nuestra misión en el pasado y por ello, estoy agradecido. Dadas las dificultades financieras que nuestra nación y región están enfrentando, muchos fieles no podrán apoyar el trabajo de la Iglesia de la manera en que lo han hecho en el pasado. ¿Podrías, en oración, considerar apoyarnos y posiblemente aumentar su donación en nombre de los que no pueden hacerlo este año?

“Lervántense, vámonos” (Mc 14:42). Jesús también les dice estas palabras a los mismos tres discípulos, Pedro, Santiago y Juan. Les recuerda, de la misma forma en que nos lo recuerda hoy, que debemos continuar con nuestro camino y enfrentar los retos que vengan. No tenemos nada que temer porque Jesús camina con nosotros.

Que Dios en su amor lo mantenga a salvo a usted y a su familia durante este tiempo. Lo encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, a la del propio sacerdote de Detroit beato Solanus Casey y a nuestra querida patrona Santa Ana.

Sinceramente tuyo en Cristo, 

Reverendísimo Arzobispo de Detroit

Allen H. Vigneron